Historias originales, Reflexiones casuales y algunas banalidades

Bienvenido, bienvenida.

Aquí te encontrarás con algunas historias que cansadas de rondar mi cabeza, se han confabulado para escapar y publicarse en este espacio virtual. Puede que te topes con algunas reflexiones también. Espero que el contenido de guste y te entretenga leerlo, soy Cozielny y esta es mi bitácora.

viernes, 26 de abril de 2013

Los machos pelean, los verdaderos hombres cocinan

He comenzado una aventura. Una además, de proporciones bíblicas, que definirá el futuro de este muchacho. Hoy empezé a cocinar, algo que para la mayoría de las personas resulta fácil e intrascendente, para mi es una aventura épica. Cocinar es bastante complicado de por sí, a eso sumemosle mi falta de experiencia o de sentido común, resulta en un desastre.

Mi madre intentó infructuosamente enseñarme a preparar pupusas. La tarea me emocionaba de sobremanera, primero vertió la harina y sal de ajo en el recipiente que serviría para mezclar, luego me dijo que vertiera dos cubitos maggie. Tarea que es más difícil de lo que parece, no se quien fue el genio que decidió llamar a esa tirita del mal "abre fácil", porque no se abre fácil. Es complicado, primero es extremadamente difícil encontrar el inicio de la tira, luego cuando por fin logras hacerlo, el papel se te pega con el cúbito y todo el proceso se estropea.
Luego me indico mezclara todo mientras agregaba agua al mejunje. De más esta decir que esto fue lo más divertido. Mis manos se llenaban de la mezcla, mientras que me maravillaba de como la consistencia de la mezcla estaba cambiando. La emoción del proceso me ganó, e introduje mis dos manos de lleno, y agregué más agua a la mezcla. Todo marchaba bien y yo me sentía, el rey de la cocina.
Y luego llego mi mamá, y su grito de terror esfumó mi alegría, comparó mis habilidades culinarias, con el noble proceso de preparar mezcla de cemento, señalo con acierto que la mezcla en cuestión estaba demasiado aguada.
Fracasé. Mi aventura en la cocina fracasó. En este punto tuve que mantener la compostura, y evitar a toda costa abandonar, el fracaso me hizo más fuerte. Como solo un verdadero hombre puede, escuche sus indicaciones, y seguí el proceso, hasta que arregle mi desastre.
Luego cuando la mezcla tenía una consistencia agradable, proseguí a preparar las pupusas, a las cuales doté de una dosis generosa de quesillo y chicharrón.
Mi primer día acabo con una satisfactoria comida, y si cocinar es algo que sólo los verdaderos hombres pueden hacer, es una actividad noble y complicada, en la cual este servidor, piensa triunfar.

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